Nava rechaza la sidra con Denominación

Los primeros detractores de la denominación de origen de la sidra han salido del propio sector lagarero de Nava. Los nueve productores del municipio, constituido como asociación el pasado verano bajo el lema «Sidra tradicional de Nava», consideran que la marca de garantía es una «chapuza, que no favorece al consumidor de Asturias ni al hombre del campo». Consideran que el proceso de consecución de la denominada Sidra de Asturias «no se hizo bien desde el principio, a pesar de que era algo necesario por lo que llevábamos luchando desde hace varios años». Como cabeza del colectivo de lagareros del concejo naveto, Juan Roza afirma que existe un «descontento total» en el sector ante la próxima comercialización de la sidra acogida a la denominación de origen protegida. Los productores de la villa sidrera consideran que la Consejería de Medio Rural «hizo un traje a la medida de cuatro grandes lagareros de Asturias y tres champaneras, cuando debería ser una medida que beneficie a todos». Para Juan Roza, «está bien que la sidra tenga la denominación de origen, pero no a cualquier precio». Respecto al incremento del coste de la botella de sidra, tanto para las tradicionales como las de nueva expresión, los navetos apuntan que se trata de «una barbaridad, para gentes de muy alto nivel». Según los cálculos de los lagareros locales, el precio de la botella de sidra tradicional podría alcanzar los cinco euros, «que no están al alcance de un consumidor habitual». «Una auténtica chapuza» Asimismo, el sector critica las prisas del Consejo Regulador en sacar la bebida al mercado en primavera, cuando la sidra natural no está lista hasta principios de junio. «Ahora mismo es una sidra tierna, que hasta dentro de tres meses no está totalmente hecha», indica Juan Roza. «En Nava y en toda Asturias consideramos que se ha hecho una auténtica chapuza», sentencia este lagarero. La presentación de las primeras sidras con denominación en la feria de la alimentación de Barcelona tampoco ha sentado nada bien a los productores locales. «Debería hacerse una campaña en condiciones. Se tenía que haber presentado primero en Asturias, como corresponde», señalan. Ahora mismo, los lagareros de Nava consideran que la nueva marca es un fraude tanto para cosecheros como para consumidores. «Los cosecheros están desorientados porque no saben si dedicarse exclusivamente a las variedades de la denominación de origen y cortar los pumares que tienen ahora», explica Roza. Además, añade el lagarero, la primera cosecha acogida a la marca de garantía parte con el inconveniente de una producción inferior a otros años. «La sequía del verano hizo que se perdieran muchos kilos de manzana. La sidra dio menos zumo y viene con más alcohol», señala Roza. Por ello, los navetos consideran que no es el momento más apropiado para comenzar la comercialización de la nueva bebida. «Hay que llevar la denominación de origen con sentido y hacer las cosas bien. La Administración regional corrió demasiado en este proceso», apuntan los lagareros, que temen que no haya mercado en Asturias para tantos productos. A partir de abril se pondrán a la venta sidras tradicionales, de nueva expresión y champanizadas acogidas bajo la marca «Sidra de Asturias».

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