Los cosecheros esperan tres millones de kilos de manzana apta para Denominación

Cuarenta y cinco millones de kilos de manzana, de los cuales tres corresponden a las variedades seleccionadas para elaborar sidra acogida a la denominación de origen. Éstas son las previsiones de los cosecheros asturianos de cara a la temporada de estreno de la esperada marca de calidad. Aunque la campaña será positiva, y apenas obligará a la importación de frutos -expresamente prohibida para los caldos de la denominación- en ningún caso se puede hablar de «cosechona». Eso sí, según los expertos, las manzanas son de gran calidad. En las pumaradas asturianas crece este verano la materia prima con la que se elaborará la primera sidra acogida a la denominación de origen, anhelada marca de protección y calidad que entrará en vigor la próxima temporada. La cosecha con la que se elaborará el primer producto marca Sidra de Asturias comienza a hacerse notar ya en los campos asturianos y, según José Luis Rubiera, presidente de la Asociación Asturiana de Cosecheros de Manzana de Sidra (AACOMASI), será «buena, aunque sin llegar a exagerada». La manzana asturiana sigue afectada, aunque cada vez menos, por la vecería o alternancia de cosechas. Este año es bueno, y los profesionales del sector esperan recoger en torno a 45 millones de kilos de fruto, una cantidad importante pero que no permite hablar de «cosechona». De todas formas, aún es pronto para hacer predicciones totalmente fiables. El resultado final dependerá del clima del verano y del comienzo del otoño. La lluvia, por ejemplo, ayudaría de forma decisiva a mejorar la cosecha. Las granizadas podrían arruinarla por completo. Ahora bien, si las previsiones de cosecha son más bien normalitas para un año que no es «veceru», José Luis Rubiera destaca que, por el contrario, las manzanas de esta temporada tienen unas excelentes cualidades, tanto en lo que se refiere a tamaño como a diferentes criterios de calidad, lo que permite aventurar que los bebedores se encontrarán el próximo año con un producto de alta calidad, sobre todo, si se deciden a adquirir sidra con denominación de origen, elaborada con las variedades autóctonas seleccionadas para los caldos acogidos a la marca. Según el presidente de la asociación de cosecheros, de los 45 millones de manzanas que, si no hay novedades meteorológicas, se espera recolectar este año, en torno a 2, 3 o 5 millones serán de las variedades seleccionadas para la denominación de origen, una cantidad no demasiado elevada, pero que bien podría llegar a cuadruplicarse en el plazo de cinco o seis años debido a la pujanza de las nuevas plantaciones, cada vez más cuidadas y más profesionalizadas. Distribución a los lagares La cooperativa de AACOMASI tiene previsto agrupar toda la manzana seleccionada para la denominación para distribuirla de forma conjunta a aquellos lagares que se muestren interesados. Según apunta José Luis Rubiera, se tratará de un fruto de la máxima calidad y que, además, será recogido en los puntos exactos de maduración. En un principio, en torno al cuarenta por ciento de los lagares asturianos y unos 150 cosecheros de manzana han confirmado ya su intención de participar en la denominación de origen y, para ello, se han inscrito en los registros abiertos por el consejo regulador de la marca, que tiene sede en Villaviciosa. Las inscripciones en los registros del consejo regulador, sobre todo, en lo que concierne a los lagareros, ha rebasado ampliamente las previsiones iniciales, ya que se esperaba únicamente la presencia inicial de unas 25 bodegas. Según precisó Alejandro Álvarez Estrada, gerente del consejo, en sus registros ya se han dado de alta todo tipo de lagares, desde algunos de baja producción hasta los más grandes del sector. De igual forma, han confirmado su adscripción a la marca de calidad empresas dedicadas a la elaboración de todas las variedades de sidra admitidas para la denominación de origen. Tanto los lagares como los productores de Sidra de Asturias estarán sujetos a una amplia gama de controles por parte de los técnicos del consejo regulador para garantizar que todos los procesos de elaboración, desde el trabajo en la pumarada hasta el comportamiento en la sidrería, se ajustan a los criterios de calidad exigidos.

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