La sidra asturiana tendrá denominación de origen este año si se excluye la gasificada

Manuel Lamela Fernández, subsecretario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), considera que la sidra natural asturiana «cuenta con todos los pronunciamientos favorables» para lograr la ansiada denominación de origen y, además, «en un plazo de tiempo relativamente corto». Por contra, Lamela, en la línea del informe ministerial sobre la documentación remitida por el Principado para optar a la denominación, advierte de que la sidra gasificada y menciones como «brut» o «seca» no tienen cabida en esta figura, al chocar con la reglamentación vigente, que data de 1979. El informe de su Ministerio a la solicitud remitida por el Gobierno del Principado para lograr la denominación de origen ha levantado un considerable revuelo. Lo primero que hay que decir es que no resulta conveniente politizar un asunto como la denominación de origen de la sidra, que lleva encima de la mesa muchísimos años. Y más, cuando el Gobierno de España es el primer interesado en que un producto tan importante para Asturias como es la sidra acceda a esa figura. Ya se ha perdido demasiado tiempo y ahora lo que hay que hacer es tratar de agilizar el asunto lo más posible y disponer de la denominación de origen cuanto antes, puesto que tendrá mucha importancia para el sector y para la región, al tratarse de un producto emblemático asociado a la imagen del Principado. Se trata, en todo caso, de un informe meramente técnico. El informe ha sido realizado por el un departamento de este Ministerio, que es el encargado de los procedimientos en materia de calidad. Como bien conoce el consejero de medio Rural del Principado, el reglamento de 1992 da competencias al Gobierno de España para evaluar las solicitudes de denominación de origen y eso es precisamente lo que estamos haciendo. Con todo, ese estudio no es el primero ni será el último. Tratamos de que la solicitud sea lo más adecuada posible para que no sea rechazada una vez que esté en Bruselas. Está la sidra asturiana en disposición de alcanzar una denominación de origen? La sidra natural cuenta con todos los pronunciamientos favorables para alcanzar esa figura. Además, en un breve espacio de tiempo. Otra cosa es la gasificada y otros productos o denominaciones que se incluyen en la solicitud enviada por el Gobierno regional. Un reglamento de denominación de origen no puede estar en desacuerdo con la normativa legal vigente a nivel nacional. Si se quiere, puede ser más restrictivo, pero nunca menos. Desde luego, desde este Ministerio haremos cuanto esté en nuestra mano para que el proceso sea lo más rápido posible. Esa normativa data de 1979. No sería necesaria una modificación para adaptarla a la nueva situación del sector, que tanto ha avanzado en los últimos tiempos? Sería muy conveniente, puesto que el sector sidrero actual no es, por supuesto, el de hace veinte años. La sidra de 2002 no es la de 1979. Se han producido numerosos avances. Modificar esa reglamentación me parece totalmente procedente. Sería muy bueno consensuar entre todos la modernización del marco jurídico por el que se rige la sidra en España y también en Asturias. Esa reforma de la normativa debería haberse llevado a cabo como paso previo a la tramitación de la denominación de origen? Hay varias posibilidades. Por una parte, se puede cambiar la normativa legal y a continuación tramitar la denominación, lo que supondría un considerable retraso. Por otra, tramitar primero la figura para la sidra natural excluyendo a la gasificada y menciones tales como «brut» o «seca», y después cambiar la normativa. También se ofrece un tercer escenario, que consiste en solicitar una indicación geográfica protegida (IGP) y, a posteriori, tratar de alcanzar la denominación. Qué diferencias hay entre una IGP y la denominación de origen? Se trata de diferentes grados de protección, pero en ningún caso se debe hablar de productos de primera o de segunda según se trate de una o de otra figura. Varias sidras francesas cuentan con una IGP y disponen de un gran prestigio. Conocía el Gobierno del Principado las dificultades que iba a encontrar su solicitud para la denominación de origen de la sidra? El Consejero ha trabajado en este campo y creo que debería estar al tanto de ello. Además, este asunto no es nuevo. En 1997 ya se trató de impulsar una indicación geográfica protegida (IGP) para la sidra y se elaboraron informes en los que se advertía de las posibilidades de optar a estas figuras de protección. Puede el Gobierno regional tramitar la denominación de origen ante Bruselas directamente, sin el beneplácito de Madrid? El reglamento del 92 es bien claro en esta materia. Además, la representación ante Bruselas le corresponde al Gobierno de España, que hace las veces de intermediario del Principado de Asturias ante la Unión Europea. Hay un primer proceso de la solicitud que depende del Principado, pero el Gobierno de España es el encargado de analizar y garantizar que la solicitud se adapte a la normativa vigente. Repito que nuestro interés pasa por no retrasar más el asunto y advertir de que si la solicitud no se ajusta a la reglamentación 1a deben hacerse las rectificaciones oportunas. Hay otro producto asturiano, el queso de Gamonéu, que también aspira a la denominación de origen. Me consta ese interés. Estamos en el mismo caso de la sidra. Existe una reglamentación que debe cumplirse y, a partir de ahí, iniciar la tramitación. Qué ha supuesto para el queso de Cabrales lograr la denominación de origen? Un avance en todos los sentidos. La figura ha sido muy beneficiosa para el sector, de eso no cabe ninguna duda.

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