El Ministerio acepta que la sidra gasificada cuente también con una etiqueta de calidad

El Ministerio está dispuesto a tramitar ante la Unión Europea (UE) una indicación geográfica protegida (IGP) para la sidra achampanada asturiana, pero siempre y cuando se elabore a partir de variedades de manzana 1as. Dicho en otras palabras, no defendería ante Bruselas un producto elaborado con materia prima extranjera. La IGP es una figura de protección de carácter comunitario, menos exigente que la denominación de origen, y es la que ostentan buena parte de las más prestigiosas sidras europeas, entre ellas las de Hereford (Inglaterra). Hace años, el sector sidrero asturiano emprendió diversas gestiones para lograr una IGP, proceso que abandonaría posteriormente para centrarse en la denominación. Es más, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA hace unos meses, el propio Ministerio de Agricultura llegó a plantear en sus alegaciones a la solicitud cursada por el Gobierno regional para la denominación de origen la posibilidad de que el sector en su conjunto se acogiese a una IGP para salvar así las reticencias al producto gasificado. Sin embargo, el Principado prefirió dejar fuera de la petición a la sidra achampanada para salvar la denominación de la natural, que, según las previsiones, será una realidad antes de que concluya el año. Ahora, el Ministerio entiende «factible» que la sidra gasificada también acceda a una figura de protección. Encajaría la IGP, pero siempre con la utilización exclusiva de materia prima 1a. En este sentido, el director general de Alimentación, Francisco Simón Vela, considera que «en Asturias hay una serie de empresas de sidra gasificada de gran nivel que elaboran un producto de altísima calidad». Por tanto, «convendría» su protección de una u otra forma. Con el objetivo de avanzar en esa intención, el propio Vela anunció a LA NUEVA ESPAÑA su intención de visitar Villaviciosa a lo largo del mes de septiembre con el objetivo de consensuar con los empresarios la figura de protección que mejor se adapta a sus intereses. La consecución de una IGP es una de las posibilidades que maneja en estos momentos el sector sidrero del País Vasco. Los elaboradores de «sagardoa» han encargado a empresas especializadas diversos estudios para analizar los pros y los contras de una hipotética figura de protección comunitaria para sus producciones. Según han confirmado a este diario fuentes de la asociación de lagareros guipuzcoanos, la alternancia bienal de cosechas hace dudar al sector sobre la conveniencia de dar ese paso. Con todo, la polémica sobre la figura de protección a los diferentes derivados de la manzana en Asturias parece estar bastante clara ya. Una vez que la sidra gasificada ya está fuera de la denominación de origen contra las pretensiones iniciales del Gobierno regional y después de que el Ministerio de Agricultura apuntase las posibles salidas, la indicación geográfica protegida parece ser, para todas las partes, la fórmula ideal que garantice algún tipo de protección jurídica y promoción a este derivado de la sidra. Ahora sólo queda poner sobre la mesa los papeles y conseguir de Bruselas la confirmación definitiva.

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