Medio Rural sabía que su primera solicitud de Denominación para la sidra era inviable

La Consejería de Medio Rural del Principado era conocedora de la escasa, por no decir ninguna, posibilidad que tenía la primera solicitud que cursó para la denominación de origen de la sidra de obtener el visto bueno del Ministerio de Agricultura, precisamente por incluir a la especialidad gasificada, retirada en la segunda petición. Según desveló ayer en Llanera Francisco Simón Vila, director general de Consumo del Ministerio de Agricultura, «los contactos entre la comunidad autónoma y nuestros técnicos fueron constantes antes de que se nos enviara el primer borrador, y ya se advirtió entonces que cualquier producto con adiciones exógenas, en este caso el gas, no tiene prácticamente posibilidad alguna de recibir una denominación de origen». Así las cosas, Vila advierte detrás de la polémica generada por el primer rechazo de Madrid a la denominación de origen una motivación «política» que, asegura, «no alcanzo a entender muy bien, ya que es la primera vez que esto sucede desde que estoy en el cargo». Es más, el director general de Consumo aseguró que «tenemos más de treinta peticiones de denominaciones de origen sin que haya habido ningún problema de esta naturaleza». Francisco Simón Vila reiteró, como ya hizo hace unas semanas en declaraciones exclusivas para LA NUEVA ESPAÑA, que las reticencias a la primera solicitud remitida por el Gobierno regional «no fueron caprichosas», sino que respondieron a un intento de asegurar que la Unión Europea (UE), que debe hacer definitiva la concesión de la figura, no rechazara la propuesta, algo que «podría conllevar un retraso de dos años», añadió. Con todo, Vila volvió a mostrarse confiado en que el reconocimiento nacional de denominación de origen para la sidra natural puede estar listo este mismo año. Según indicó, de un primer vistazo a la nueva documentación remitida por el Principado se desprende que han sido corregidas muchas de las cuestiones rechazadas en un primer momento por los técnicos ministeriales, que durante el mes de septiembre analizarán la petición a fondo. A la hora de valorar las posibles figuras de protección que encajarían para la sidra gasificada, que se ha quedado fuera de la propuesta de denominación, Francisco Simón Vila aseguró que se trata de un «asunto que concierne a la comunidad autónoma», si bien precisó que podría tener un buen acceso a la Indicación Geográfica Protegida (IGP).

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