El Principado renegociará con Madrid la Denominación de Origen para la sidra

El Gobierno del Principado negociará con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para resolver los inconvenientes que determina el informe de la Dirección General de Calidad respecto a las pretensiones del Ejecutivo para que varios tipos de sidra cuenten con la denominación de origen. Fuentes de la Consejería de Medio Rural aseguraron ayer a LA NUEVA ESPAÑA que el Gobierno «seguirá trabajando, tomando en cuenta el informe del Ministerio, para que no se ponga en duda la posibilidad de que la sidra asturiana cuente con una denominación de origen». El informe no ha sido una sorpresa para el Principado. Según fuentes próximas al Ministerio, se había advertido a la Consejería de Medio Rural de los inconvenientes que habría para conceder una denominación de origen a la sidra gasificada, ya que el producto champanizado «tiene difícil encaje» dentro de este tipo de calificación. El Ministerio de Agricultura asegura en su informe, tal y como adelantó ayer este periódico, que este producto sólo podría acogerse a la identificación geográfica protegida (IGP), como ocurre en otros lugares de Europa. Según fuentes próximas al Gobierno, el Ejecutivo baraja la posibilidad de retirar este producto de su solicitud, ya que la concesión de la denominación de origen para la sidra natural es más viable. Aunque el informe ministerial no ha sentado bien al Gobierno, el Principado quiere alejarse de toda polémica. La obtención de la denominación de origen constituye una de las prioridades del Ejecutivo autonómico, que ya había anunciado una pronta concesión, en unos términos a los que finalmente el Ministerio ha puesto trabas. La Dirección General de Calidad del MAPA recomienda al Principado que revise el enfoque de su solicitud, y sustenta sus objeciones en dos aspectos fundamentales. Por un lado, los principales inconvenientes están en las sidras gasificadas, que tienen difícil encaje en la denominación de origen, según el Ministerio, que recomienda para este tipo de productos una indicación geográfica protegida, de menor exigencia, a la que se han acogido especialidades similares de Inglaterra. Por otro, los reparos a la sidra natural obedecen más a discrepancias definitorias que a otra cosa. Según el informe ministerial, la propuesta del Principado entra en contradicción con la definición que de la sidra se hace en una legislación de 1979, por lo que este problema podría ser más fácilmente salvable. De hecho, la sidra natural tiene buenas posibilidades de contar con una denominación de origen siempre y cuando se realicen algunos ajustes. Uno de ellos, evitar que en el mercado existan dos productos con el mismo nombre, uno con denominación y otro sin ella.

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