La Denominación de Origen de la Sidra en un momento crucial

En réplica a la carta enviada por el Sr. Díaz Carazo de Nava a su periódico y publicada el día 8 de Junio de 2004 y ante el constante goteo de informaciones imprecisas que se pueden leer últimamente en todos los medios de comunicación asturianos, desde el Consejo Regulador de la D.O.P. “Sidra de Asturias” nos vemos obligados a precisar los siguientes puntos: a) A lo largo del año 2003 se inscribieron en nuestras oficinas de Villaviciosa un total de 38 lagares y 540 parcelas que suman un total de 430 hectáreas. b) Durante la cosecha 2003 (del 14 de Octubre al 30 de Noviembre) fueron realizados por el personal técnico del Consejo Regulador un total de 297 controles de entrada de manzana en lagar y 72 controles de recogida y transporte de manzana en finca. c) Para la campaña 2003 se destinaron un total de 1.386.337 Kg. de manzana de sidra de las variedades recomendadas para la elaboración de sidra con Denominación de Origen, manzana que ha salido, en su totalidad, de las fincas inscritas en nuestros registros, inspeccionadas por nuestro personal y localizadas en territorio asturiano. d) Las variedades más utilizadas han sido Raxao (ácida 255.067 Kg.), Regona (ácida-amarga 144.991 Kg.), Blanquina (ácida 133.528 Kg.), Xuanina (ácida 85.859 Kg.) y De la Riega (semiácida 79.127 Kg.) Con estos datos en la mano y teniendo en cuenta la equivalencia de 1 Kg. de manzana = 1 botella de sidra, la producción potencial de la Denominación de Origen Cosecha 2003 sería de unas 1.386.337 botellas. Una vez aclarado el asunto estadístico, me gustaría hacer hincapié en otras cuestiones de fondo que considero importantes; Al margen de cuáles sean las variedades que hoy por hoy están recogidas en el Reglamento de la Denominación de Origen Protegida “Sidra de Asturias” y de si son mejores o peores que otras, si producen más o menos por hectárea, si son más o menos resistentes a determinadas bacterias o si son más o menos veceras, debo decir que dichas variedades no han aparecido de la noche a la mañana y que los manzanos que las producen no han crecido por generación espontánea de un día para otro. Ya en el año 1986 el Principado de Asturias comenzó a estimular la plantación de nuevas pomaradas aunque sin ningún programa concreto que lo regulara y así por aquel entonces el Principado regalaba tres plantones por cada uno que se arrancaba. Las variedades que se proporcionaban eran las recomendadas por el actual SERIDA. Fue en el año 1990 cuando desde el Principado de Asturias se comenzó a regular este programa a través de una resolución y comenzó a estimularse la puesta en marcha de nuevas plantaciones de manzano de sidra con vistas a la Denominación de Origen. Desde entonces hasta hoy las variedades que se plantan y lo que se produce, está registrado y controlado por el Principado y, aunque no están todas las 22 variedades que hoy en día hay recogidas en el Reglamento de la Denominación de Origen, al menos sí entre ocho y diez de ellas han venido plantándose desde el año 1990 hasta hoy. Actualmente hay entre 800 y 1000 hectáreas plantadas en Asturias con estas variedades y siguiendo los requisitos técnicos marcados por el Principado, de las que 568 hectáreas están a día de hoy inscritas en los registros del Consejo Regulador (y esperamos que cada año las hectáreas inscritas vayan aumentando), lo que es suficiente para asegurar una futura producción de manzana de sidra exclusivamente asturiana (de variedades asturianas y plantadas en Asturias), de modo que se calcula que en cinco años la producción autóctona de manzana de sidra pueda llegar a rondar los 9.000.000 Kg. No podemos permitir que se ponga en entredicho la credibilidad de este Consejo Regulador a la hora de realizar el control y la certificación de las sidras amparadas por la Denominación de Origen. El Consejo Regulador garantiza dos cosas: el origen de la materia prima, de manera que los lagares y bodegas pertenecientes a la D.O. sólo producen sidra con variedades de manzana de sidra asturianas, plantadas en Asturias (no manzana gallega, de Lérida o incluso de la República Checa o Eslovaca); y un umbral de calidad mínimo que todas las sidras certificadas han de poseer y que es fruto de establecer una serie de controles físico-químicos y organolépticos. El origen se garantiza realizando controles durante la entrada de la materia prima en los lagares y bodegas y registrando todas las operaciones que se realizan durante la cosecha y posteriormente. La calidad se garantiza a través de los análisis físico-químicos a los que se someten las sidras amparadas y que se realizan por el Consejo Regulador en un laboratorio oficial y a través de una cata organoléptica realizada por un panel de expertos catadores con años de experiencia en el sector. Nadie desde este Consejo Regulador ha dicho jamás que la sidra con Denominación de Origen fuera mejor o peor que la sidra sin Denominación de Origen, ni se ha tratado de desprestigiar a nadie. El Consejo Regulador trata de realizar la función de reunir a un grupo de lagares y bodegas que aprovechando sinergias y otorgando valor añadido a sus productos, elaboran unas sidras de calidad, que el consumidor puede identificar como un producto saludable y que reúne unas condiciones de trazabilidad garantizadas por él mismo ya que es un órgano independiente que utiliza unos métodos de control y certificación transparentes, públicos e iguales para todos. Por otro lado debo decir que la Denominación de Origen Protegida “Sidra de Asturias” se ajusta perfectamente a la realidad del sector y de nuestra región y un ejemplo muy claro lo tenemos en Galicia. En nuestra región limítrofe existe la Denominación de Origen Rías Baixas (Albariño) que, en sus comienzos allá por el año 1987 englobaba a 17 bodegas que producían alrededor de 400.000 litros de unas 237 hectáreas de viñedo y las unidades de producción eran, en su mayoría, un mosaico de pequeñas bodegas familiares poco profesionalizadas. Hoy en día esta Denominación de Origen reúne a unas 170 bodegas, unas 2.500 hectáreas y produce 9.000.000 litros y sus exportaciones suponen unos 6 millones de euros de facturación. El sector tiene el potencial: plantaciones de variedades asturianas, 100 lagares con unas instalaciones modernas, personas cada vez más cualificadas y una producción anual en torno a 45.000.000 litros. La Denominación de Origen será importante para el futuro del sector sino determinante. Si se sabe manejar bien y se consigue una unión entre todas las partes involucradas (lagares y bodegas entre sí y estos a su vez con los cosecheros de manzana y la administración) puede ser una fuente de estímulo y evolución del sector de la sidra y por ende del sector agroalimentario asturiano que, según los expertos, será el futuro motor de la economía asturiana. Así pues démosle la oportunidad a la Denominación de Origen “Sidra de Asturias”, denominación de todos, de demostrar que puede ser algo bueno para la sidra y para Asturias, algo que sirva para unirnos a todos y no para separarnos y que esté por encima de intereses locales, personales o económicos.

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