Masaveu, una nueva expresión de la sidra

La elaboración de sidra de nueva expresión, que no hace falta escanciar y se bebe en copa de vino, es el nuevo proyecto en el que está inmerso José Masaveu, hijo de Elías Masaveu, presidente del grupo de empresas familiar ovetense. El trabajo de investigación se desarrolla en un lagar de Sariego (Siero), ubicado en una extensa pomarada en la que están plantadas 12 variedades de manzana que servirán para elaborar el nuevo producto, que se comercializará con la marca Llagares Valberán. La calidad que José Masaveu busca en el producto, y que centra la investigación del lagar en Siero, debe ser comparable a la de los vinos que él mismo gestiona en La Rioja alavesa y en Galicia. Una de las principales características de la familia Masaveu es su dinámica y variada actividad empresarial. Procedentes de Cataluña, los Masaveu llegaron a Asturias en 1812 e iniciaron su ya larga y consolidada vida empresarial en el comercio de tejidos. Pero poco a poco fueron ampliando sus objetivos y aspiraciones de crecer y crear riqueza. Su expansión les llevó a introducirse con éxito en la banca, finanzas, el cemento, el transporte terrestre y marítimo, las explotaciones agrarias o en negocios inmobiliarios. Hace 30 años la familia se decidió por entrar en un nuevo sector, el del vino. Ahora, José Masaveu, uno de los tres hijos de Elías Masaveu, se empeña en sacar adelante un nuevo proyecto: elaborar y comercializar sidra natural de nueva expresión con una calidad comparable a sus vinos de la Rioja alavesa o el albariño de Pontevedra. La marca de calidad será Llagares Valberán, y está previsto elaborar este año 6.000 o 7.000 botellas. «Pero no saldrán al mercado si no son de primerísima calidad», advierte el «padre» del proyecto. José Masaveu recibió a LA NUEVA ESPAÑA en su despacho de Cimadevilla, desde el que controla el Grupo Bodegas y Viñedos de la Casa Masaveu. Los vinos de Murua son su carta de presentación en el mundo entero, a la que ahora se unen también los vinos de Fillaboa (Albariño) y próximamente lo harán los de Pagos de Araiz (Navarra). Pero junto a estos negocios, José Masaveu está empeñado en sacar adelante un gran reto que él mismo se impuso y en el que trabaja desde 1999: conseguir una nueva sidra de gran calidad que extienda el producto asturiano por excelencia por el mundo entero. «Es lo más pequeño y lo más sencillo, pero es a lo que más cariño tengo». La familia Masaveu tenía una finca en Sariego que había funcionado como explotación ganadera pero que llevaba ya varios años abandonada. «Era una pena verla cómo estaba. Nosotros, mis hermanos y yo, tenemos la obligación y la responsabilidad de organizar el patrimonio de la familia. Así que había dos alternativas: venderla o pelear para sacarla adelante. Tenía 75 hectáreas de extensión, cerca de Oviedo y ubicada en la comarca de la sidraÉ No podía deshacerme de ella», relata José Masaveu. El joven empresario empezó a pensar cómo sacar adelante esta propiedad. Hizo un proyecto como explotación ganadera, «pero no me cuadraban los números»; pensó también en una plantación de kiwis, pero tampoco le convenció. «Y en este proceso se me ocurrió. Cuál es el árbol autóctono? El manzano. Me puse manos a la obra e hice un proyecto de viabilidad que dio positivo a largo plazo. Una plantación de manzanos permitiría mejorar el patrimonio y mantenerlo, además de que permite una estupenda flexibilidad como negocio, aunque el valor añadido de la sidra es muy pequeño y el margen de beneficios en comparación con otros sectores o negocios es muchísimo menor». Pero aún así, José Masaveu se decidió a sacar adelante su proyecto. Su empeño lo llevó a cavar con sus propias manos una zanja de drenaje para empezar a limpiar la finca y prepararla para plantar los manzanos. «Trabajé mucho con Avelino (el capataz de la finca). Creo que ninguno de los dos sabíamos nada de manzanos ni de sidra, pero empezamos a estudiar, a leer mientras trabajábamos», relata José Masaveu. «En 2000 plantamos los manzanos y ahora es una pomarada preciosa de 82 hectáreas de las que 40 están plantadas con 12 variedades de manzana amparadas por el Consejo Regulador de la Sidra de Asturias». Pero la gran ilusión de José Masaveu es elaborar una sidra de primera calidad, que está previsto salga al mercado con la marca Llagares Valberán. El nuevo proyecto consiste en construir el año que viene un nuevo lagar en el que se investigue para la elaboración de sidra natural de nueva expresión que no se tenga que escanciar y que se tome en copa de vino. Ahora se investiga el novedoso producto en un lagar-laboratorio más pequeño. La finca estará en pleno producción en 2006. Para entonces se esperan alcanzar los 600.000 kilogramos de manzana. José Masaveu prevé que se pueda alcanzar una producción de unas 200.000 botellas de sidra al año. La búsqueda de la calidad lleva a la nueva generación Masaveu a prever hasta novedosos métodos de recogida de manzana que eviten al máximo que la materia prima pueda sufrir cualquier deterioro, por mínimo que éste sea. «La manzana no puede estar ni manipulada ni machacada. Implantamos un sistema de recogida con dos pasadas para realizar la selección. Ninguna se arrancará y sólo se cogerán, sin que caigan al suelo para que no se machaquen, cuando al mover las ramas el fruto caiga solo. De pasar del árbol a la presa sólo mediará una hora», explica José Masaveu. Este año se calcula que se puedan envasar entre 6.000 y 7.000 botellas de sidra de nueva expresión. «Pero tendrá que pasar todos los filtros de calidad que hemos impuesto. Si no es lo suficientemente buena, no se comercializará», afirma José Masaveu, para quien este novedoso negocio «es una inversión sentimental. Somos asturianos, creemos que todo se puede mejorar y lo intentamos cada día».

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