La UE paraliza la ratificación de la denominación de origen de la sidra

La aprobación definitiva de la denominación de origen de la sidra asturiana se encuentra paralizada en la Unión Europea desde hace año y medio. Así lo reconoció ayer el Gobierno 1 en la respuesta escrita a una pregunta formulada por el PP en el Congreso de los Diputados. El Ministerio de la Presidencia señala que el registro de la denominación, que se emplea ahora de forma provisional, está «prácticamente paralizado por problemas burocráticos derivados de un exceso de trabajo en la Comisión Europea». En la contestación, el Gobierno explica que se ha preguntado en varias ocasiones a la Comisión por la situación de la solicitud, a lo que el Ejecutivo comunitario comunicó que estaban paralizados la mayor parte de los expedientes por falta de funcionarios y por el trabajo suplementario que había provocado la reciente ampliación de la Unión Europea a diez nuevos países. En la respuesta se recuerda que el 28 de enero de 2003 se ratificó el reglamento aprobado por la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado, que posibilitó la protección nacional transitoria de la sidra de Asturias, bajo la figura de Denominación de Origen Protegida. La Comisión solicitó entonces información sobre varios puntos que no estaban claros, el 24 de marzo de 2003, lo que se trasladó al Principado el 9 de abril. Una vez recibida la información elaborada por la Consejería, a mediados de junio de 2003 se remitió a la Comisión el 11 de julio. A finales de diciembre de 2003, el Ejecutivo comunitario comunicó que consideraba suficiente la información complementaria recibida, pero que ésta debía incorporarse al pliego de condiciones. A primeros de marzo de 2004 Bruselas recibió la nueva documentación completa del Principado, que se remitió a la Comisión el 15 de marzo de este año. El expediente no se ha resuelto hasta la fecha, por falta de funcionarios que le den salida. Fuentes del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de la Sidra, presidido por José Cardín, aclararon ayer que a pesar de la falta del visto bueno de Bruselas, la sidra que se vende bajo la etiqueta de la denominación cumple todos los requisitos de calidad. Lo normal es que el proceso de ratificación de una marca de calidad se prolongue unos seis meses. El Consejo Regulador prepara en estos momentos una campaña de promoción de la sidra para el próximo año.

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