La futura escuela de escanciadores acogerá a un máximo de treinta alumnos

Villaviciosa dispondrá de plazas para acoger entre veinticinco y treinta alumnos por curso, según informó el teniente de alcalde del Ayuntamiento, el popular Juan Basilio González. González aseguró que las previsiones del equipo de gobierno sitúan en el primer semestre del año que viene la fecha en la que comenzarán a funcionar las instalaciones, cuya ubicación está prevista en las dependencias del Ateneo Obrero de la Villa. En la misma línea adelantó que el proyecto de realización será aprobado el próximo mes de marzo. El presupuesto para habilitar las clases y dotarlas del equipamiento necesario, unos cuarenta y ocho mil euros según el teniente de alcalde, será financiado en su totalidad a través del programa Proder. Por otra parte, la Agencia de Desarrollo Local, afirmó González, está buscando las fórmulas necesarias para organizar tanto el profesorado como la gestión y formación de la escuela. Juan Basilio González informó sobre la posible colaboración de la escuela de escanciadores de la Villa con otros centros especializados en hostelería de Asturias. Dicha colaboración serviría para añadir otras materias de estudio, sin perjuicio de que la especialización de la escuela se centre en todo lo relacionado con la sidra. Asimismo, González afirmó que los cursos que se impartirán en el futuro centro abarcarán el período lectivo, desde junio hasta el mes de setiembre. Ofrecimiento El presidente del Ateneo Obrero de la Villa, Víctor Simón, ofreció al Ayuntamiento, el pasado mes de agosto, la posibilidad de utilizar dos aulas del edificio para inhalar las dependencias de la escuela de escanciadores. Se trata de dos aulas que actualmente se encuentran desocupadas y que podrían utilizarse para las clases teóricas y prácticas. Simón ya sugirió hace cuatro años la posible creación de la escuela en el Ateneo, después de que se celebrase en su interior un curso de escanciado. En aquella ocasión participaron en la experiencia doce personas en total, de las que la mayoría encontraron un puesto de trabajo al poco tiempo de finalizar el curso. El éxito del curso llevó a Simón a considerar la posibilidad de establecer una escuela permanente, gestionada mediante la colaboración del Ateneo y el Consistorio.

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