La sidra busca el millón

La sidra asturiana cuenta desde la pasada semana con su denominación de origen protegida, reconocida de forma oficial por la Unión Europea como marca de calidad. Han tenido que pasar más de dos años para que la burocracia de Bruselas diese el visto bueno a la marca en torno a la que ya se aglutinan 38 lagares y 280 titulares de pomaradas de la región, que tienen que cumplir con estrictas normas de producción y elaboración. De un modo global, los lagares asturianos mantienen en la actualidad casi medio millar de empleos en una región donde existe la friolera de 6.000 sidrerías. Comienza una nueva etapa para la bebida regional y los empresarios del sector quieren posicionarse en el mercado para sacar el producto fuera de Asturias, el gran reto de un sector que ya se considera consolidado en el territorio astur. Aunque en diez años se han duplicado las exportaciones, la impresión generalizada es que no queda más remedio que seguir avanzando en abrir nuevos cauces de comercialización «más allá de Pajares». Si las condiciones climáticas no se tuercen, la cosecha de manzana correspondiente a este año será espectacular. Lo suscribe José Cardín, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen y empresario recientemente galardonado con el premio de la revista «Dirigentes». Cardín matiza que la cosecha no sólo será buena en cuanto a cantidad, «también en calidad; una cosecha para un vino que está hecho de manzana». Estima que a partir de esa «supercosecha», la sidra con denominación de origen llegará a un millón de botellas en la primavera de 2006. La primavera pasada se vendió la primera hornada de sidra con «marca», que llegó a medio millón de botellas. La cifra se mantendrá con la sidra que se pondrá a la venta estos meses. Sin duda, la próxima primavera puede marcar el gran salto de la bebida con denominación de origen. De un lustro a esta parte los lagareros saben que el consumo de sidra en la región ha tocado techo. Aun así, no está nada mal. Los asturianos se beben cada año 30 millones de litros de sidra, casi el 90 por ciento de la producción total regional. El resto se vende por distintos puntos de España, entre ellos, Madrid y Levante. Así lo avalan las sidrerías que proliferan en la capital del reino y centros asturianos como el que acaba de inaugurarse en Benidorm. Cada vez más cajas cruzan el charco o se van a países como Bélgica y, en general, allí donde existen colonias significativas de asturianos. Buscar nuevos mercados es el gran reto al que se enfrenta el sector, tanto en el caso de la sidra con denominación de origen como en lo que atañe a la sidra natural, la de toda la vida. Así opina Eloy Cortina, el presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias, haciéndose eco del sentir general del sector. Cortina apunta que en los últimos meses se ha dado de baja algún lagar en la asociación. Asegura que se trata de empresas que apenas desarrollaban actividad. Si algo tienen en común los 63 asociados que permanecen en la entidad es el contar con una alta tecnificación y una capacidad productiva que no se encuentra ni más ni menos al cien por cien. Muchos podrían incluso duplicar la producción si tuviesen a quién venderla. Entre los años 2000 y 2004 la industria sidrera recibió casi seis millones de euros en concepto de subvenciones del Principado, para unas inversiones que superaron los 18 millones de euros. En ese deseo de buscar nuevos horizontes se enmarca un estudio de mercado sobre expectativas de consumo de sidra en España, promovido por el Consejo Regulador, la Administración regional y la Cámara de Comercio de Oviedo. Cardín señala que el informe medirá los niveles de aceptación de los diferentes tipos de sidra, con especial incidencia en la denominación de origen. El objetivo es elaborar una estrategia de promoción y decidir dónde y cómo se llevará a cabo. Está en juego la campaña de promoción nacional, que el Ministerio de Agricultura y el Principado se han comprometido a apoyar. La directora general de Agroalimentación del Principado, Tomasa Arce, señaló que si se cumplen los plazos previstos, la campaña se pondrá en marcha en otoño. Arce se muestra optimista ante el futuro de la sidra, pero no omite el hecho de que Asturias se ha puesto manos a la obra más tarde que otras regiones. «Vizcaya, con su sidra vasca, ha llegado más lejos que Asturias, cuando tienen una producción mucho menor», se lamenta. La responsable de Agroalimentación añade que en muchas zonas la sidra sigue siendo un producto desconocido al que hay que ir abriéndole camino. Considera que el estudio de mercado debe ser una herramienta interesante para definir la campaña de promoción nacional. La Administración confía en que los primeros datos del informe estén disponibles en mes y medio. El precio de la botella de sidra natural oscila entre los dos euros y los 2,5 en el caso de bebida con denominación de origen, que comenzó a venderse la pasada primavera. La llamada sidra de nueva expresión, que no se escancia y se asemeja a un vino blanco, se cotiza a unos seis euros. El consumo per cápita en Asturias es de 50 litros al año, de largo, el mayor de España.

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