Los lagareros denuncian que Asturias tiene la sidra más barata y la manzana más cara de Europa

El sector sidrero asturiano se encuentra ya inmerso en una nueva campaña y en plena negociación entre cosecheros y lagareros sobre el precio de la manzana. Y ya se han dejado oír las primeras quejas de un sector en expansión que sigue confiando en las ventajas de la largamente luchada denominación de origen. Según señaló a LA NUEVA ESPAÑA el gerente de la Asociación de Lagareros de Asturias (ALA), José María Osoro, la sidra asturiana es la que se vende a precios más baratos en Europa y, a la vez, en la región se vende la manzana más cara del continente. Osoro afirmó que en los últimos años la botella de sidra no ha subido. El precio medio a la salida del lagar oscila entre los 0,60 y los 0,70 euros. El público paga entre 2 y 2,20 euros por cada botella. Osoro afirma que en el País Vasco la botella se vende a cuatro euros y en Inglaterra o Francia no baja de seis euros. Y aunque el gerente de la asociación de lagareros dejó entrever su preocupación por el coste de la manzana asturiana, sí reconoció que el precio de la materia prima tampoco ha subido en los últimos años. Osoro destacó que en los últimos años los lagareros han tenido que acometer numerosas inversiones en compra de maquinaria, implantación del etiquetado o controles de calidad, por lo que los márgenes comerciales se han estrechado. Sin «cosechona» Este año la esperanza de conseguir una «cosechona» de manzana como la de hace dos temporadas se diluyó al final de la primavera. El panorama no era halageño y el tiempo no acompañó. Los 35 millones de kilos de manzana que se «pañarán» a partir de este mes suponen alrededor del setenta por ciento de la supercosecha del año 2003, el penúltimo de bonanza, tomando como base la tradicional vecería, la alternancia de año bueno y malo. José Luis Rubiera, presidente de la Asociación de Cosecheros de Manzana (Acomasi), asegura que la «cosechona» se habría logrado si la primavera hubiese sido buena. En cambio, el frío invernal sirvió para eliminar plagas de insectos. La «manzana del sapu», nombre por el que se conoce a la que cae al suelo y luego se recoge, es una constante en casi todas las áreas sidreras. La falta de agua ha acentuado la acción de la carpocapsa, el gusano que ataca a la manzana. Osoro destaca que cada valle tiene un clima distinto y las horas de insolación varían. Como norma general, las manzanas de este año serán ricas en azúcares y darán una sidra de alto contenido en alcohol. Y recalca que quedan fuera del mapa sidrero áreas donde, en los años cincuenta, comenzó a plantarse manzana de mesa, como la reineta roja de Canadá, que en concejos como Grado o Parres se conoce como «manzana francesa». Y asegura que los lagareros asturianos jamás han empleado manzanas de Lérida para elaborar sidra natural.

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