Taramundi, comarca de sidra

Hace ahora diez años que José Antonio Lorido, vecino de Taramundi, tuvo una idea extraña, arriesgada y disparatada en aquella época: montar un lagar en Taramundi, en una comarca en la que no existía tradición de consumir sidra. Su empeño y la modernización de sus instalaciones han hecho que para este año tenga previsto elaborar entre 150.000 y 170.000 litros, cantidades que evidencian que el consumo se ha incrementado mucho desde el inicio de la actividad, pero aún no cree que exista una demanda importante de sidra, a pesar de que cada vez más establecimientos cuentan con ella. No obstante, Lorido trabaja un mercado amplio, ya que tiene tomada la zona occidental, más La Coruña y Lugo y algún cliente de Madrid. Es decir, que la sidra El Solleiro, que así se llama por el sitio en donde está situada la casa, ha empezado a hacer también asturianía fuera de las fronteras regionales. En cuanto a la producción de este año, frente al 70 por ciento que se calculaba en Asturias, y un 60 por ciento en Galicia, señala Lorido que, al final, la cifra resultó ligeramente inferior aquí, mientras que en Galicia se mantuvieron las predicciones. En cuanto a su propia cosecha, en la finca que tiene en Taramundi, de tres hectáreas de superficie, con 1.800 manzanos pertenecientes a 19 variedades, ha obtenido entre 25 y 30 toneladas de manzana, si bien asegura que aún necesitará otras 200 toneladas, que compra en todo el Occidente, desde Navelgas, y en Galicia, donde cada vez existen mayores plantaciones. Lorido no se arrepiente en absoluto de haberse dedicado a la sidra, a pesar de la competencia que existe en el mercado, ya que, según explica, hay grandes lagares que quieren acaparar el mercado y para ello compran la manzana en Checoslovaquia, Francia, Alemania y Suiza, que puesta en Asturias sale a 21 céntimos, mientras que la de aquí a veces alcanza los 30. Explica que la diferencia se debe a que en Francia las explotaciones son muy grandes y están mecanizadas, mientras en Asturias se trata de superficies pequeñas y que, en su mayor parte, se cosechan a mano. A pesar de que su plantación tiene denominación de origen y de que hace dos años elaboró 1.800 cajas con ella, no ha querido repetir la experiencia, pues ha comprobado que la sidra de denominación no funciona, de modo que tuvo que venderla como sidra natural. Se muestra quejoso Lorido del mercado comarcal al constatar que las localidades de Navia y Luarca tratan de desacreditar su sidra, algo que, afirma, contrasta con la opinión de los que están acostumbrados a beber sidra durante todo el año, que «te dicen que es buena». A este respecto, cita Lorido que en el Día de Asturias celebrado en Pravia fueron nueve lagareros al festejo y la gente iba pidiendo la sidra de Taramundi porque se había corrido la voz de que se trataba de una de las mejores. Por eso él cree que el rechazo de Navia y de Luarca se debe al hecho de que su sidra esté elaborada en Taramundi y no en Nava. Precisamente, a esa problemática achaca Lorido el hecho de que de los 170.000 litros de sidra producidos le hayan sobrado unos 18.000 este año. Lorido considera una lástima que en la comarca la sidra tenga un mercado tan limitado en el tiempo, ya que está centrado entre la Semana Santa y el final del verano, aunque haya aumentado mucho en estos años. Con la sidra, Lorido se ha sabido unir al impulso de Taramundi, un concejo que no sólo ha destacado en el turismo rural, sino que ha querido que los vecinos se incorporaran a un proyecto de relanzamiento en los diversos sectores. A pesar de lo que representó de aventura, José Antonio Lorido siempre se sintió tentado por la sidra debido a la afición de su padre a los árboles frutales, entre los que tenía un centenar de manzanos en plantación tradicional y solía hacer unos 500 litros de sidra para casa en una prensa que le había hecho un carpintero de la zona. Pero el ámbito familiar quedó superado con la llegada de los primeros turistas, y de ahí que la iniciativa de instalar un lagar se hubiese visto favorecida con los nuevos aires que se registraron en Taramundi. Es de desear que la sidra de Taramundi continúe teniendo presencia en la comarca como en estos diez años.

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