Hay que introducir variedades de sidra

Si Sanabria tuviera fincas con una extensión de dos o tres hectáreas, el cultivo del manzano de sidra sería rentable. Así lo reconoce uno de los principales fabricantes de sidra del país, Carlos González. El minifundismo es una gran desventaja y la asignatura pendiente de las sucesivas administraciones en esta comarca, que, en extensión de las propiedades, es más parecida a Galicia que a Castilla. Un dato significativo es que una sola finca de dos hectáreas en una comarca como El Bierzo (León), que también exporta a los lagares asturianos, puede producir los 200.000 kilos. Esta empresa tiene capacidad para la fabricación de 750.000 litros, frente a los 8.000 de hace casi un cuarto de siglo cuando se reflotó. Condiciones propicias La marca que representa Carlos González ha incrementado este año la compra de manzanas en la comarca. Las condiciones de clima, suelo y altitud son propicias para este árbol, si bien «habría que introducir variedades específicas que den mayor rentabilidad». Algunas de esas variedades ya se han plantado en fincas de Valdespino, uno de los principales puntos suministradores. El futuro para el sector de la sidra está en «seguir mejorando la calidad de la sidra natural, investigar con nuevos productos, y hacer más campañas de promoción para dar a conocer este producto fuera». El lagar de la marca Fanjul se fundó en 1924, como obra de Antón Fanjul, tío abuelo del actual propietario. Con 19 años este asturiano se hizo cargo de la empresa familiar. Su padre adquirió la antigua fábrica del tío abuelo en 1969, que dejó como únicos herederos a sus hermanos. Tenía 15 años el actual dueño cuando comenzó a reconstruirse el Lagar y 17 cuando hizo el primer tonel.

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