La mitad de la manzana recogida este año para la sidra con denominación no llegó a utilizarse

En 2003 el Consejo elaboró un millón de litros de sidra, en 2004 la cifra bajó a 400.000 y este año se ha repetido el millón de litros. Las previsiones hasta 2007 apuntan a ir aumentando paulatinamente la producción. Pero no todos el sector mantiene el optimismo sobre el futuro inmediato de la marca de calidad. El gerente de la Agrupación Asturiana de Cosecheros de Manzana de Sidra (Aacomasi), Jorge García, anunció ayer que este año ha sobrado la mitad de la manzana de las variedades aceptadas por la denominación de origen. De una cosecha de dos millones de kilos, los lagares sólo compraron un millón. García considera fundamental que los lagareros incrementen la producción. Muchas de las plantaciones realizadas en los últimos años irán entrando en producción paulatinamente y sumarán fuertes cantidades a la manzana ya existente. El precio de la fruta cualificada para la denominación duplica a la que se destina para la sidra convencional. Este año la media estuvo en 0,32 céntimos por kilo, mientras que la normal se cotizó a unos 0,16. En el consejo regulador están inscritos 29 lagareros, nueve menos que en 2003, cuando la entidad echó a andar, de los cuales este año han elaborado sidra 19. La reducción progresiva de las ayudas que vienen de Bruselas ha hecho que desde este año los que no hacen sidra con marca de calidad también paguen un canon. A los empresarios no les sale barato estar en la denominación. Por cada 20.000 litros elaborados se pagan 2.000 euros. La clave para aumentar las ventas estriba en conseguir que la sidra con etiqueta incremente su demanda, pero dar a conocer el producto también tiene su coste. El Consejo Regulador lleva más de un año esperando una campaña de promoción nacional prometida por el Ministerio de Agricultura y apoyada por el Principado. El gerente del Consejo Regulador, Reyes Ceñal, afirmó ayer que el visto bueno de Europa se traducirá en mantener la línea de trabajo iniciada para ir aumentando poco a poco la producción. A la bebida con denominación le cuesta el doble llegar al consumidor. En el caso de la sidra natural con marca de calidad, el consumidor se enfrenta a un precio por botella que supera en medio euro al de sidra «normal».

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