El culete eléctrico

"Mi señora es la culpable de que hoy este aquí presentando este escanciador automático", aseguraba el gijonés Jesús Monteserín, inventor de un artilugio que puede revolucionar el mundo de la sidra. "A mi me gusta mucho la sidra, pero en casa mi mujer no me deja tomarla porque se pone todo perdido, así que decidí trabajar en algo y así nació este escanciador eléctrico". El invento consiste en una base de madera de la que sale un tubo de aluminio que se introduce en la botella. En la parte superior, se sitúa una manzana de plástico, que proyecta la sidra a presión desde la botella al canto del vaso. La alimentación eléctrica la suministra una "batería de litio recargable, con mucha duración". El resultado, un culín de sidra propio de un verdadero experto escanciador, y sin manchar nada. Su precio ronda los 85 euros, de lo que la mayor parte corresponde a la batería, "la parte del aparato que más problemas daba", asegura Alex Prieto, director comercial de Eolo-Innova. Sin duda, la idea resulta de lo más atractivo para todos los que pasan por delante del stand de Eolo-Innova, en la Feria de Muestras, que no dudan en catar el culín de sidra que les ofrece el propio inventor. Nicolas Fernández, de 71 años, es uno de los visitantes de que se acercó para ver que se "cocía", y tras hacer la prueba, aseguró que "es uno de los mejores culetes que he probado, la sidra rompe de manera casi perfecta". Desde que Monteserín comenzara a diseñar el artilugio, en mayo de 2005, el proyecto ha pasado por varias fases, desde la más primitiva de ellas, que funcionaba enchufada a la red eléctrica convencional. Además del diseño de este escanciador eléctrico, Monteserín también tiene otros inventos en su haber, casi todos del tiro al plato, un deporte en el que este gijonés llegó a ser campeón de España. Al principio, muy pocos apostaban por él, como "algunos restaurantes, que no apostaban por ello y ahora vienen a pedírmelo". Para el padre de la criatura , "el escanciador servirá, por ejemplo, para que esos turistas que vienen de Madrid y de otros muchos sitios, y a los que tanto les gusta la sidra, puedan tomarse un culete en sus casas sin necesidad de escanciarlo ellos". Pero cuidado, porque "con el invento se echa la sidra mucho más rápido, y he llegado a calcular que en el mismo tiempo se bebe tres veces más". El que avisa no es traidor.

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