El sector sidrero se muestra optimista pese a sufrir la peor cosecha de su historia

La cosecha de sidra de 2006 ha sido la peor de la historia. Con esta rotundidad describen los lagareros la situación. No obstante, hay optimismo en el sector. Las razones son numerosas. La mala cosecha se debe, fundamentalmente, a dos factores, según explicó el gerente de la Asociación de Lagareros de Asturias (ALA), José María Osoro. Por una parte, la vecería, es decir, la alternancia de una cosecha abundante en los años impares con una escasa en los pares. Por otro lado, la falta de profesionalización de buena parte del sector productor, que hace que los manzanos sufran daños que, si estuvieran convenientemente cuidados, no les afectarían hasta este extremo. «Hay una escasa cultura agrícola en buena parte de Asturias y, salvo las nuevas plantaciones que aparecen, la mayoría de las pomaradas están abandonadas», señaló. Es cierto que, en los últimos años, ha habido un fuerte impulso de plantación de pomaradas con vistas a una producción intensiva y que esta tendencia va en aumento. No obstante, el gerente de ALA recordó que de las entre 6.500 y 7.000 hectáreas de pomaradas que se dedican a la sidra en Asturias, tan sólo entre 650 y 700 son de nuevo cuño, profesionalizadas, lo que supone apenas un 10% del total. Estas plantaciones sufren menos la vecería, pero su producción es todavía poco significativa para surtir al sector en los años pares. Para compensar la falta de manzana autóctona, los lagareos se han visto obligados a proveerse en el exterior. Este año, la mayoría ha llegado de Francia y de Galicia. A pesar de la escasez, el sector está satisfecho con la calidad de la manzana que se ha producido. «Desde el primer momento se vio que las pocas manzanas que salían eran de calidad y en su sazón, sin ningún tipo de problema», aseguró Osoro. Los lagareros no quieren hacer una lectura negativa de los datos de la cosecha de este año, ya que en otros muchos aspectos el sector ha registrado buenas cifras. Las ventas del año, por ejemplo, han sido buenas, debido especialmente a que ha acompañado el clima. La sidra, aunque tiene consumidores a lo largo de todo el año, es una bebida con un alto componente de estacionalidad, aumenta de forma considerable sus ventas cuando llega el buen tiempo. Y este año ha sido excepcional en este sentido, con sol, pocas lluvias y temperaturas más agradables de lo habitual en los meses de otoño. Todo ello ha contribuido a las ventas. Y también la buena salud del turismo, consumidor habitual de sidra. Nueva expresión Por otra parte, la asociación de lagareros señaló que este año ha habido un duro trabajo de diversificación, de aparición de nuevos productos y variedades de sidra de nueva expresión, con denominación de origen o de manzana seleccionada. En un sector que hace muy pocos años no pensaba remotamente en investigar, diversificarse o innovar, los pasos que se están dando, según el gerente de ALA, «van por muy buen camino». Entre los avances importantes que se han hecho, en palabras de Osoro, está la «consolidación entre prescriptores y profesionales intermedios». Sumilleres y dueños de restaurantes han participado a lo largo del año «en varias catas a alto nivel de trascendencia nacional». Este año, además, se ha iniciado el despegue de la sidra fuera de Asturias. Osoro destacó la presencia de sidra de nueva expresión en muchos restaurantes de toda España. El gerente de ALA valoró este hecho como un hito «muy importante», si bien reconoció que aún queda mucho por hacer hasta que se consolide. En esta consolidación tendrá una importancia capital, según los lagareros, la campaña de promoción en el resto de España que ha comprometido el Gobierno del Principado, y que el sector llevaba esperando varios años. Por último, Osoro destacó una tendencia muy positiva que se está dando en los últimos años, y que, en su opinión, es la mejor opción para el futuro: los lagares importantes cuentan con sus propias pomaradas para abastecerse. Esto supondrá «una revolución», pues permitirá hacer nuevos productos ligados al trabajo en las fincas, con atención a las variedades de manzana, a los nuevos sistemas de producción y transformación y a las técnicas. Todo ello ayudará a que la sidra siga creciendo en calidad.

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