La sidra con denominación aprueba la cata

La bebida regional se encuentra inmersa en el doble reto de consolidarse en Asturias y, a la vez, abrir nuevos mercados fuera de la región. La campaña de promoción impulsada por el Ministerio de Agricultura y Alimentación, que se llevará a cabo en los próximos meses, intentará servir de espaldarazo a la expansión comercial de la sidra. La sidra asturiana, la única que cuenta con una denominación de origen en España, fue definida por Reyes Ceñal, gerente del Consejo Regulador de la Denominación, como un producto comparable al vino de Rioja o de Ribera del Duero. En el Consejo Regulador, presidido por José Cardín (gerente de Sidra El Gaitero), se sientan lagareros, cosecheros de manzana e industriales. El técnico de la Denominación de Origen, Adolfo Villaverde, hizo hincapié en los exhaustivos controles que pasan tanto las materia primas como los lagares que elaboran los tres tipos de sidra aceptados en la marca de calidad: sidra natural, sidra de nueva expresión y sidra brut (con gas endógeno generado en la propia fermentación). Reyes Ceñal detalló al público las características que diferencian a la sidra amparada por la denominación de origen de otra clase de bebida. Sin restar méritos a la producción que no está incluida en la marca, Ceñal destacó que la sidra controlada por el Consejo Regulador solamente emplea manzanas asturianas, cultivadas en la región, y pertenecientes a 22 variedades autorizadas. Villaverde destacó que no sirven las manzanas que, aún siendo de las variedades legítimas, se recolectan fuera de la región. Remarcó la estricta vigilancia que se sigue en los lagares, durante todo el proceso de elaboración, a fin de refrendar que la sidra con marca de calidad no se mezcla con otra clase de producto, y cumple con toda la normativa, exigida por Bruselas. El acto, enmarcado en una serie de charlas de formación organizadas por el Consejo Regulador, también sirvió para aclarar que los lagares que elaboran sidra con denominación -todos ellos muy conocidos- deben embotellarla con marcas diferentes a las que utilizan para el resto de su producción, «por eso al consumidor le ha costado un poco distinguir el producto, que es el más asturiano que puede encontrarse en el mercado», subrayó Reyes Ceñal. La gerente recordó que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias nació el 12 de noviembre de 2002 a partir de una resolución de la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado. Su gestación se remonta mucho más atrás y requirió un gran esfuerzo conjunto de todas las partes del sector sidrero. El gran obstáculo para el visto bueno de Madrid a la petición de la Denominación de Origen Sidra de Asturias fue la introducción de un producto inédito, la sidra gasificada, que actualmente elaboran dos lagares, cuyo nombre oficial en la denominación es «sidra» a secas. La bebida, que lleva gas y fermentación carbónica, no debe confundirse con la sidra achampanada de toda la vida. Tras superar varios obstáculos, la Unión Europea refrendó la marca asturiana en el mes de diciembre de 2005. Desde entonces la sidra cuenta con un ilustre apellido.

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