Una plaga de topillos arrasa pomaradas enteras de árboles jóvenes en Villaviciosa

Igual no son los mismos que los del verano en Castilla y León, pero sus efectos son los mismos. Una plaga de topillos está atacando pomaradas enteras en el concejo de Villaviciosa. Se ceban con los manzanos jóvenes: devoran su raíz y secan el árbol. Los afectados han dado la voz de alarma y el Serida investiga ya el fenómeno. Y es que, como explica Elías Carneado, un vecino de Bedriñana, los roedores campestres son cada vez más numerosos y, a la larga, podrían poner en peligro la cosecha de manzana y la producción de sidra. A Carneado le han destrozado una pomarada recién plantada de 30 árboles. Bedriñana (Villaviciosa), Mariola MENÉNDEZ Elías Carneado es un vecino del barrio de Pentanes en la parroquia de Bedriñana, en Villaviciosa. Y libra cada día su batalla personal contra los pequeños roedores de campo que están devorando toda su pomarada. Carneado relata que sufre esta situación desde hace dos años, pero que en los últimos tiempos los topillos son más numerosos. «Aquí se llenó de ellos. No soy quién a lograr un pumar», afirma con resignación el hombre. Estos topillos o roedores de campo -de nombre científico «Arvícola terrestre»-son herbívoros y se alimentan de raíces, lo que provoca que el manzano o la planta que ataquen se seque y se muera. El caso está en manos del Serida, que investiga el fenómeno. Y es que, como explica el campesino maliayés, «se queja mucha gente, porque afectará a la cosecha de manzana». Por extensión, por tanto, puede hacer disminuir la producción de sidra. El caso de Elías Carneado es sólo un ejemplo de las consecuencias de esta invasión de roedores que están sufriendo muchos campesinos de Villaviciosa. Carneado asegura que otras fincas de la zona también se han visto afectadas e incluso en otras partes del municipio como Miravalles. Este vecino de Bedriñana define a estos animales como «más grandes que los topos negros y con una cola más corta». Añade que su actividad la desarrollan principalmente por la noche y que cada día se encuentra con nuevos montones de tierra que delatan la aparición de otra madriguera más. «Acaban con la cosecha», insiste. En una de sus fincas del barrio de Pentanes, en «El Pastu», Carneado cuenta por decenas las topineras. «No sabemos qué hacer, cada día hay más y está todo abrasado por ellos», agrega. «Donde están se comen la raíz de la pación y luego ya no lo quieren ni las vacas. Después sale mala hierba, la buena ya no». Pero los principales daños que estos roedores le están causando al agricultor maliayés son en su pomarada. Este año ya le han secado unos 30 árboles, por lo que las pérdidas económicas rondan los 200 euros, teniendo en cuenta sólo lo que le cuesta comprar cada manzano. Según Elías Carneado, los topillos también devoran las raíces de otros cultivos como les fabones de mayo, las patatas y los nabos, de los que el año pasado dejaron sólo la corteza. Señala que las épocas en las que están más activos son en primavera y en invierno. Este vecino de Bedriñana pone un ejemplo: «Planté un pumar hace un mes y ya se comieron toda la raíz, hasta el tronco. Todos están tocados». Afirma que estos topillos campestres atacan a los ejemplares más jóvenes, hasta tres años. De momento, no están afectando a los árboles más adultos. La desesperación de Elías Carneado es evidente, al igual que la del resto de sus vecinos, que se sienten impotentes a la hora de encontrar una solución a esta plaga. «No sé qué habrá que hacer, si con el tiempo habrá que recurrir al veneno y a ver si lo comen...», lamenta. Sin embargo, los expertos aseguran que el veneno es ineficaz. Cada hembra puede llegar a parir durante su vida productiva hasta seis camadas, lo que puede llegar a suponer 31 nuevos ejemplares.

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