Los lagareros esperan una sidra de calidad, sin exceso de alcohol

Los lagareros asturianos esperan que este año se elabore una sidra de calidad, sin exceso de graduación alcohólica. La ausencia de sol en la primavera y el verano se ha traducido en unas manzanas con la justa concentración de azúcares. Este año la sidra tendrá la calidad de siempre, pero no superará la graduación alcohólica habitual. Y ello, una vez más, debido a un tiempo anómalo para la cosecha. Pero a los lagareros no les preocupa. José María Osoro, presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias, señala que siguiendo la tendencia de otros años aún queda sidra de la campaña anterior, que se irá poniendo a la venta en las próximas semanas, hasta que llegue la nueva. El consumo de sidra en Asturias se mantiene constante desde hace años. La única posibilidad para extender las ventas es buscar nuevos mercados, algo que en el caso de la sidra natural no resulta demasiado sencillo. Se trata de un producto que por su ritual de escanciado va estrechamente ligado a la geografía asturiana. Sí ganan peso modalidades como la sidra espumosa o la sidra de nueva expresión, que puede considerarse un vino de manzana. España es el quinto país que más sidra elabora dentro de la Unión Europea con una producción anual de 78 millones de litros, según datos presentados en el Parlamento europeo. La UE saca al mercado 981,3 millones de litros de sidra y perada (bebida fermentada hecha con pera), de los que 525,4 millones proceden del Reino Unido, 127 millones en Francia, 81,4 millones en Irlanda y 80 millones en Alemania. José María Osoro, presidente de los lagareros, matiza que la presencia de manzana de fuera no es obstáculo para que la sidra salga excelente. Después de todo, la manzana siempre se mezcla, en mayor o menor porcentaje, y el ritual de la elaboración es el de siempre. La última cosechona que se dio en la región es la de 2003. Por el contrario, la cosecha de 2006 pasó a la historia como una de las más desastrosas en décadas. La sidra con denominación de origen va por otros derroteros. La mayor parte de las pomaradas en las que se cultivan las variedades autorizadas por el Consejo Regulador son jóvenes y no padecen la alternancia, la tan temida vecería.

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