El consumo de sidra se dispara en plena crisis del sector de bebidas

La crisis económica que padece medio mundo parece no afectar a la industria de la sidra. El consumo de esta bebida se ha disparado a lo largo del año 2008 y los expertos atribuyen esta subida a la buena relación entre la calidad y el precio del producto. Según la gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias, Reyes Ceñal, es natural que en épocas de crisis las bebidas más asequibles sufran menos. "Actualmente, en un bar, una botella de sidra cuesta tanto como una copa de vino", explica Ceñal. El coste medio de una botella con denominación de origen en una sidrería es de 2,80 euros "y esa misma botella será más barata si se compra en una gran superficie", añade Ceñal. El consumo de sidra suele aumentar considerablemente en verano pero aunque en el resto de año se consuma menos "no se puede decir que el 2008 haya sido un mal año", comenta la gerente del consejo. El año pasado se entregaron 760.000 contraetiquetas de botellas con denominación de origen, la cifra más elevada desde la creación de la denominación de origen en 2002. Pero el hecho de que la sidra escape a la coyuntura económica no se debe exclusivamente a su precio. Ceñal le añade la cultura que rodea la sidra, como la gastronomía que fomenta su consumo, los pescados, los mariscos. Para José María Osoro, presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias (ALA), se hizo un gran esfuerzo para fomentar la calidad de la bebida y para adaptarla a los mercados y la respuesta fue "muy positiva". Según Osoro, la sidra tiene un comportamiento y una pauta de consumo muy relacionada con la sociabilidad. "El consumo de sidra en grupo y al aire libre es una costumbre muy arraigada en la cultura 1a" cuenta el presidente de los lagareros. Otras bebidas, como el vino, la cerveza o el whisky tienen asociada una imagen más individual. En España, la sidra es la tercera bebida de fermentación más consumida, detrás el vino y la cerveza. Además, para Osoro, la sidra tiene un valor añadido que es el escanciado. "Se trata de un patrimonio que tiene que ser bien gestionado", afirma el lagarero. "No conozco a ninguna otra bebida en el mundo con un servicio tan minucioso, que ofrezca la medida exacta de caldo". En este aspecto, también la formación de escanciadores contribuye para un aumento del valor patrimonial de la sidra. "No es lo mismo una botella verde en cima de un mostrador, que puede pasar totalmente desapercibida, que contar con la presencia de un profesional detrás de ese mismo mostrador que sirva la sidra a los clientes", asegura Osoro. Sin embargo, en este aspecto, se notan algunas dificultades. Osoro señala que "la crisis en el sector hostelero conlleva la extinción del puesto de escanciador". Osoro añade que la sidra tiene unas características que se prestan a un incremento del consumo "no sólo en Asturias sino más allá". Además, su baja graduación alcohólica permite su inclusión en varios tipos de dietas. "El consumo de sidra es un reto que debemos recuperar entre todos" señala Osoro.

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