Los cosecheros tendrán en 2010 el censo de pumaradas que reclaman desde hace años

La Cartografía de las plantaciones de manzano de Asturias, unas de las demandas más reiteradas de los cosecheros y lagareros, ya está en marcha y estará terminada previsiblemente en el primer trimestre de 2010. Para esa fecha el Indurot (Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio, de la Univesidad de Oviedo) dará a conocer los resultados de este estudio elaborado por encargo de la Consejería de Medio Rural.

El estudio es una vieja demanda del sector sidrero asturiano. El presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias (ALA), José María Osoro, considera que «por fin» tanto cosecheros como elaboradores (en muchos casos ambas figuras se dan en la misma empresa) contarán con datos en la mano para planificar el futuro de la materia prima de la sidra. Los lagareros denuncian que cada año se pierden más hectáreas de manzano de las que se plantan, así que garantizar el abastecimiento es clave para el futuro de la bebida regional.

El censo brindará el primer retrato fiable de la situación de las pomaradas en Asturias, no sólo en cantidad, sino también en calidad, según anunció el consejero de Medio Rural, Aurelio Martín. También se ha puesto en marcha el proyecto de investigación sobre la historia de la sidra en Asturias con objeto de conseguir de la UNESCO la declaración de la bebida y todas las tradiciones que giran en torno suyo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La candidatura está promovida por la Asociación de Lagareros.

La sidra asturiana es la única de Europa que cuenta con una Denominación de Origen, por la que vela el consejo regulador de la marca. La entidad, que preside Víctor Escalada, ha presentado en los últimos meses 31 denuncias contra lagares y puntos de venta, que según el organismo están haciendo un uso indebido de la marca, registrada por el consejo desde el año 2005.

Medio Rural, que tiene las competencias para realizar las inspecciones en los establecimientos demandados, ha comenzado a actuar aplicando sanciones. Reyes Ceñal, gerente de Sidra de Asturias, asegura que el mal uso del nombre se da a menudo en cajas y paquetes que contienen botellas. «A la gente le llama más la atención el rótulo que pone "sidra de Asturias", pero esa marca pertenece al Consejo regulador», explica. El Consejo, en el que están inscritos una veintena de lagares, que deben pagar una cuota anual y seguir unas pautas para elaborar su producto, piensa seguir vigilando cualquier uso indebido de la marca sidrera. La historia de una marca de calidad para la bebida regional se remonta al verano de 1999. Aunque la idea de conseguir la denominación se encuentra presente en el sector desde el ingreso de España en la UE. La marca se veía como una forma de preservar un producto netamente asturiano, frente a sidras de otras zonas como País Vasco, Galicia o Bretaña.

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