La DOP “Sidra de Asturias” prevé incrementar las ventas un 10%

La unión de los productores, la máxima calidad y la garantía de que el producto amparado bajo la DOP “Sidra de Asturias” se realiza con manzanas 100% autóctonas son las claves para dotar de valor añadido y, por tanto, de competitividad a los agricultores que producen bajo las normas estipuladas en el Consejo Regulador.  

Así las cosas, y redoblando esfuerzos en esta dirección, es decir, comunicando estos valores diferenciales del producto amparado en el Consejo Regulador de la DOP “Sidra de Asturias”, uno de los objetivos marcados es incrementar las ventas un 10% y que este posicionamiento –las estrictas normas de calidad y la procedencia 100% de la materia prima de Asturias para elaborar las sidras- llegue al máximo número de consumidores.

Conscientes de que el mercado es cada vez más exigente en muchos ámbitos como la calidad, el precio, la logística y la promoción, se pretende, asimismo, poner en valor el papel fundamental del sector primario y su unidad para conseguir vender más y mejor. Y, lo más importante, hacerlo detrás de un nombre tras el cual existe siempre un producto de primera calidad que gana a la vez el corazón del consumidor.

El control de calidad constituye la razón de ser del CR con un control férreo para que las sidras amparadas bajo el sello de la DOP Sidra de Asturias  cumplan un marco de actuación que comprende todo el proceso productivo: desde el cultivo de la manzana hasta la comercialización de las sidras pro­tegidas.

De este modo, todo lagar o bodega que entre dentro de la Denominación de Origen podrá constatar que esas sidras han sido elaboradas única y exclusivamente con manzana de sidra asturiana y siguiendo unos patrones de calidad marcados en el Pliego y garantizados por el Consejo Regulador.

En la actualidad, el Consejo Regulador de la DOP Sidra de Asturias cuenta con 23 lagares, 274 cosecheros y 563 hectáreas registradas y auditadas, con unas plantaciones de manzano con 22 variedades autorizadas en el Reglamento de la denominación de Origen Protegida. 

Su misión fundamental es aglutinar bajo una marca de calidad la producción de sidras amparadas, incentivar la mejora en los procesos de producción, así como el control, certificación y divulgación de la calidad de las sidras de la DOP.

El proceso de control llega hasta la comercialización de las sidras, momento en que el Consejo Regulador entrega a los lagares o bodegas las correspondientes contraetiquetas que garantizan el origen y calidad de las sidras amparadas por la DOP.

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